La deforestación es la destrucción o agotamiento de la superficie forestal (bosques naturales), habitualmente debido a la acción humana mediante la tala o la quema de árboles, con el objetivo de ganar insumos industriales (como la industria maderera y papelera, entre otras) o bien superficie cultivable para las labores agropecuarias.
Uno de los principales actores de esta actividad son las operaciones madereras comerciales, que proporcionan productos de pulpa de papel y madera al mercado mundial, también participan en la tala de innumerables bosques cada año. A su vez, participan activamente los agricultores, quienes talan los bosques con el fin de obtener más espacio para sus cultivos o para el pastoreo de ganado. A menudo, ingentes cantidades de pequeños agricultores despejan hectáreas de terreno arbolado, para alimentar a su familia, mediante tala y fuego en un proceso denominado «agricultura de roza y quema». De igual manera, afectan a este el crecimiento de los espacios urbanos y los casos de deforestación por accidentes naturales, provocados por incendios forestales durante sequías o actividad volcánica.
Los bosques representan una fuente de alimentos, medicinas y combustible para más de mil millones de personas, entre las que están las de mayor pobreza, y son un arma central de toda la población para combatir el cambio climático y proteger los suelos y el agua. A su vez también son el hábitat de muchos animales que viven de manera independiente y en completa libertad además de una manera autosuficiente.
Las consecuencias de la deforestación son increíbles, ¡¡Y la mayoría son culpa de los humanos!!
La sequedad de los suelos dejan sin hogar y matan a millones de insectos. Esto es visible en Bajo Alentejo interior, Portugal, ya que antiguamente se recordaba como una tierra llena de árboles y ahora es una tierra baldía sin rastros de vida.
La consecuencia más directa es sobre los animales que utilizan los árboles como casa o fuente de comida. La mayoría de ellos a la hora de deforestar quedan sin hogar ni comida y terminan muriendo por nuestra culpa. ¡Esto debe cambiar!
Otra consecuencia, aunque a largo plazo, ya la comenzamos a sufrir, es el calentamiento global, sin tantos árboles que absorban los gases contaminados que largamos a la atmósfera. La mayoría de estos gases terminan impactando directamente en ésta y crea lo que es el calentamiento global. Es increíble que aunque para 2020 la temperatura media ya había subido 1.23C° y no tiene indicios de desacelerarse, las grandes compañías deforestadoras (deberían) no encuentran alguna solución urgente a su gran consumo de árboles, ya que a este paso, estamos condenados a morir por nuestras propias manos.
En conclusión, creemos que debemos reducir la gran cantidad de deforestación humana actual; el no reaccionar ante este avance, podría generarles a las siguientes generaciones muchos problemas de salud o hasta costarles su vida. Creemos que la mejor solución debería ser eliminar la deforestación de los agricultores en búsqueda de expandir sus cultivos y que las grandes deforestadoras comiencen a replantar los árboles cortados y así no poder bajar el nivel de árboles de una zona.
Estos espacios son demasiados importantes para el cuidado del mundo y los seres vivos. Debería ser una actividad que tenga regulación, más cuidado y que busque lograr una acción positiva en contra del abuso que produce.
Fuentes consultadas:
https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/deforestacion
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